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Títere con cabeza

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Economista busca pareja

¿Nos puede ayudar un análisis económico a conseguir a la pareja de nuestra vida? O si nuestras expectativas no son tan altas, ¿nos ayudaría a volver acompañados a casa? Cuando hablamos de economía nos vienen a la cabeza rápidamente conceptos medidos siempre en dinero. Sin embargo no todo se puede conseguir con dinero –amor, éxito, respeto- y aún así en estos casos podemos usar la economía como método para obtener resultados.

Los incentivos para conseguir una relación romántica, incluso una esporádica, están muy marcados incluso a nivel biológico. El objetivo a conseguir es obtener resultados minimizando costes y maximizando beneficios.

Una señal es la forma que tenemos de mostrarnos a los demás. Indicamos así nuestras intenciones. Pero el lanzamiento de señales es un asunto muy delicado. Estamos haciéndolo continuamente y muchas veces de forma inconsciente. Al hacerlo así algunas veces mandamos mensajes equívocos. Todos nos hemos sorprendido cuando nuestras verdaderas intenciones, al menos las conscientes, son malinterpretadas por otras personas, incluso por aquellas que pensábamos que nos conocían bien. Lo primero que tenemos que analizar es si hemos lanzado las señales correctas, y hemos sido malinterpretados, o por el contrario somos nosotros los que nos auto engañamos. Al fin y al cabo no somos como creemos ser sino como nos perciben los demás.

Lanzamos señales con la música que oímos, el coche que tenemos o la comida que comemos. ¿Pero cómo mandar señales eficientes de forma consciente? Ese en un asunto al que tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo –son costes- para obtener los resultados apetecidos pero sin parecer una de esas personas que lo intentan demasiado. Además las señales tienen implícito muchas veces mensajes ocultos de nuestras verdaderas intenciones, aunque no lo pueden ser mucho ya que entonces no funcionarían como esperamos. Es en el lanzamiento de señales cuando hemos de valorar los costes y beneficios. Los costes no son siempre monetarios. Si lanzamos una señal consistente en regalar flores a una persona que queremos que se convierta en nuestra pareja –coste monetario- habremos de dedicar tiempo, un costo diferente, a averiguar sus flores predilectas y su color preferido.

Hay formas simbólicas de demostrar el aprecio que se tiene por una persona a un costo económico reducido. Lanzar la señal de que eres capaz de una dedicación casi absoluta por mantener una relación no te asegura el éxito pero al menos te garantiza la atención de esa persona. Claro que es obvio que una señal lanzada y que conlleve un importante costo económico es valorado positivamente. Si en vez de flores le regalamos una cara casa de muñecas si es algo que a ella le gusta, y aunque se niegue habitualmente, el resultado será mejor. Habremos soportado un costo mayor pero el beneficio lo compensa.

La señal lanzada también tiene que decir mucho de nosotros de forma implícita. Si eres un entusiasta, como me ocurre a mí, de la ciencia ficción, no se te ocurra regalarle un muñeco de Star Trek aunque a ella también le guste. Busca algún interés que no compartáis y regala en consecuencia. Esa señal será mucho más efectiva. Aunque el costo económico sea el mismo el valor del regalo no lo será. Un principio económico básico es que el valor de un producto y su costo son dos cosas totalmente diferentes. Al fin y al cabo todo lo que compramos lo hacemos porque para nosotros el precio es menor al valor del producto y por el contrario no compramos aquellas cosas que consideramos que tienen un valor inferior a su precio. Cuando regalamos la casa de muñecas en vez del muñeco de Star Trek lanzamos la señal de que apreciamos a quien recibe el regalo. Los mejores regalos son aquellos que los que los regalan no valoran mucho, al contrario del que lo recibe.

Cuando se quiere establecer una relación romántica las señales han de ser mucho más diáfanas que en otros contextos sociales pero a la vez se ha de ser cauto para no asustar a la posible pareja. Y esto es difícil porque además habitualmente estamos compitiendo con otros jugadores.

Uno de los riesgos del lanzamiento de señales es que mandemos varias que mutuamente se contrarresten. Las señales más efectivas son aquellas que demuestran algo de nosotros. Es mucho menos efectivo decir “si quieres te voy a buscar a la salida del trabajo todos los días” que no decirlo y hacerlo. Las señales que muestran capacidad son mucho mejores que las que muestran intención.

Otro hecho curioso del lanzamiento de señales es que muchas de las que son más efectivas para conseguir una relación romántica ni siquiera van dirigidas a la persona que anhelamos sino a otras. Un ejemplo: si en un momento determinado mediamos con firmeza y cariño en la pelea entre dos niños desconocidos estaremos lanzando la señal de persona que no huye de los conflictos, de buen futuro padre y de conciliador. Y aunque esa señal no haya ido dirigida a ella la recibirá clara y positivamente.

Un error clásico en el proceso de establecer una relación romántica es el de hacerse el difícil. Aunque esta señal puede en un principio engañar un análisis en profundidad demuestra que es terriblemente contraproducente. Es una táctica muy fácil de imitar por los perdedores en las lides del amor y que no dice nada positivo de nosotros mismos. Es una señal fácil de emitir pero basta y burda. Solamente cuando ya se tiene una relación establecida se puede jugar, pero en contadas ocasiones, al juego del ratón y el gato.

Una vez que tenemos una relación estable el lanzamiento de señales anteriores, si han sido falsas, tienen la consecuencia negativa de producir frustración en la pareja. A todos nos gusta ser protegidos, amados y respetados por lo que las señales más habituales van encaminadas a mostrar a la otra persona que somos capaces de hacer estas cosas. Una posterior demostración de nuestra incapacidad para cumplir estas expectativas nos avoca a un fracaso seguro.

Para terminar, y a modo de resumen, es curioso constatar que para obtener un resultado óptimo la mejor estrategia es lanzar las señales que muestren nuestra verdadera forma de ser y actuar. Serán las señales más claras y menos problemáticas a largo plazo. Es más importante saber a quién van dirigidas nuestras atenciones que el intentar demostrar que se es alguien diferente. Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti y obtendrás máximos beneficios. Al menos eso es lo que nos indica la economía.

 

Publicado el 08/01/2009 a las 09:03:01.

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