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El remedio homeopático de la semana

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El remedio homeopático de la semana: ¡fabrique su propio remedio homeopático!

 Perdón, perdón, perdón. Ya sé que llevo bastante retraso con esto del remedio homeopático de la semana, pero últimamente hemos tenido bastantes noticias homeopáticas y pensé que lo mejor era que todos nos tomásemos un descansito. Pero ahora, aprovechando que estamos nada menos que en la Semana Mundial de la Homeopatía, vamos a resarcirnos.

 

Y para resarcirnos como Hahnemann manda, hablaremos hoy no de uno, ni dos, ni tres. Ni siquiera de muchos. Vamos a hablar nada menos que de todos los remedios homeopáticos. Más aún: de infinitos remedios homeopáticos. Algo que probablemente resultaría imposible si estuviésemos hablando de medicinas de verdad, pero que en el mundillo de la homeopatía es poco menos que pan comido. Bueno, lactosa comida.

 

Pero hagamos antes un pequeño inciso. Como es sabido, muchos remedios homeopáticos se fabrican a base de diluir una sustancia hasta tal punto que desaparece por completo en alguno de los pasos intermedios del proceso. Una dilución a 30C, por ejemplo, es algo así como el estándar homeopático, pero lo cierto es que cuando la maquinita de preparar remedios, -o el técnico que golpea los tubos de ensayo contra una Biblia encuadernada en cuero- iba por el paso de 12C a 13C desapareció hasta la última molécula de la sustancia original, y a partir de ahí solo queda excipiente y una dosis creciente de enternecedora (por lo ingenua) fe.

 

Suele decirse que Hahnemann postuló este disparate porque no conocìa el Número de Avogadro. Y a lo mejor hasta es cierto (al fin y al cabo, Hahnemann y Avogadro fueron contemporáneos y es posible que el alemán no llegase a conocer los trabajos del italiano. Pero lo que sí sabía Hahnemann, como cualquier persona instruida de la época, es que la materia solo puede dividirse hasta un cierto límite, y que sus remedios sobrepasaban ese límite. Decía en su Organon que

 

Por medio de este procedimiento mecánico, con tal de que se realice metódicamente conforme a las enseñanzas anteriores, se efectúa un cambio en la droga, que en su estado natural o crudo se manifiesta sólo como materia, a veces como sustancia no medicinal; pero por medio de la dinamización cada vez más alta, finalmente se modifica completamente hasta poseer un poder medicinal no material; semejante al espíritu, por decirlo así. Esta fuerza, por cierto, en sí misma no impresiona nuestros sentidos...

 

Vamos, que no es que ignorase cómo es la realidad: simplemente es que le importaba un pito en tanto en cuanto no cuadrase con sus ideas.

 

Puede dar la impresión de que esta concepción del medicamento como algo cuyo poder reside en su supuesto "espíritu" es, parafraseando a Zwicky, perfectamente esférica. Vamos, que es igual de estúpida se mire por donde se mire. Y lo parece porque lo es, la verdad. Pero no podemos olvidar la capacidad que tienen algunos para sacarle la punta incluso a una esfera, de modo que, ya sin más preámbulos, aquí tienen ustedes el rel="nofollow">Combo Remedy Maker.

 

 

 

El fundamento del Combo Remedy Maker se basa precisamente en esa naturaleza "espiritual" de los remedios homeopáticos, aunque sus fabricantes han dado el salto desde la arcaica terminología propia de los principios del Siglo XIX hasta otra mucho más moderna, por lo menos por lo menos de mediados de ese mismo Siglo XIX, así que ahora hablan de "cualidades vibracionales". Para los inventores del cachivache (y supongo que también para sus cándidos clientes) estas propiedades pueden ser copiadas y transmitidas, de modo que lo que proponen es justamente eso: si ustedes ponen unas píldoras homeopáticas en el cacito de metal de la parte superior (o unas gotitas, si el remedio es líquido, en el frasco del lateral), el aparato es capaz de captar y almacenar en memoria esas vibraciones, que de este modo pueden ser luego proyectadas en unas píldoras o una porción de excipiente líquido "en blanco".

 

¿Qué les parece? Absolutamente genial, ¿eh? Los fabricantes llegan a asegurar que con este método se puede obtener un remedio con exactamente las mismas propiedades terapéuticas que el original, en lo que sin duda es la más sincera e incuestionable de las afirmaciones que hacen en su web.

 

Pero esperen, que esto es solo el principio. Como ustedes comprenderán, si las "vibraciones" pueden ser capturadas y almacenadas en la memoria del chisme, nada impide que almacene también las de otros remedios, ¿verdad? ¡Verdad! Así que si conectan el cacharro a un PC pueden ustedes, mediante el correspondiente sofware, seleccionar las sustancias originales, la potencia del remedio, la cantidad de píldoras y hasta su color y, ¡tachaaaaan!, la máquina les "potentiza" las correspondientes pastillitas de lactosa.

 

¿Cómo? ¿Que les parece poco? No se preocupen, que aún hay más. No contentos con eso, los fabricantes han dotado al invento de una sorprendente habilidad más: si usted le dice (de viva voz) qué remedio quiere y en qué potencia, el chacharro se lo hace. Más aún: si usted le dice simplemente lo que le duele, el chisme le elabora el remedido homeopático más adecuado. ¿No les parece casi milagroso?

 

Y, para finalizar, los inventores decidieron terminar de partirse el pecho... digo, de dar el do de pecho, con una funcionalidad aún más maravillosa. ¿Que a su niño no le gustan las pastillas? ¿Que la que se queja es su tía que vive en la otra punta del barrio y no le apetece acercarse a verla porque le suelta unos rollazos sobre su infancia que tiran de espaldas? ¿Que observa que, a pesar de llevar una Power Balance en su muñeca, su político favorito sigue comportándose como un majadero, pero no tiene confianza con él (ni, ya puestos, con sus escoltas) como para acercarse y decirle que se tome unas gotitas de sus milagrosos remedios? Pues no se preocupe, que el Combo Remedy Maker tiene la solución: simplemente coloque una foto o un cabello del paciente en el aparatejo, y el Combo Remedy Maker le diagnosticará sus males, calculará las "cualidades vibracionales" adecuadas para confeccionarle el remedio y, ¡oh maravilla!, se las enviará para curarle a distancia.

 

Y por solo 760 dólares de nada. Una maravilla, ¿verdad?

 

Pero quizá lo más grandioso de este milagro de la técnica es que no contradice ni uno solo de los postulados esenciales de la homeopatía. Si lo que caracteriza a los remedios homeopáticos es que, a pesar de haber diluído las sustancias activas hasta hacerlas desaparecer, conservan su poder medicinal inmaterial (en la terminología de Hahnemann) o la "memoria" que dejaron en el agua (en los intentos de dar una apariencia moderna al disparate), es evidente que esa "memoria" puede leerse, almacenarse, replicarse y hasta transmitirse a distancia. Y si muchas veces las prescripciones homeopáticas se basan en parecidos superficiales y hasta alegóricos, ¿por qué no pueden basarse sus diagnósticos en una simple fotografía? De hecho, algunas asociaciones o escuelas homeopáticas recomiendan el uso de este tipo de chismes (o, y perdón por la disgresión, happily promote bogus remedy makers).

 

Y es que, como pueden ver, seguimos comprobando lo mismo: que por mucho que nos acusen a los escépticos de ridiculizar a la homeopatía, es ella la que lo hace solita y sin ayuda...

Publicado el 17/04/2010 a las 01:48:38. 3 comentarios.

Aguas dinamizadas de mares, océanos y ríos

Decíamos el otro día que varias empresas comercializan, entre sus remedios homeopáticos, Aqua pura, aunque sigo teniendo mis dudas sobre si se trata de un verdadero remedio o bien es un simple excipiente. Quizá algún día alguien nos lo aclare. 

 Pero, en cualquier caso, lo que sí está claro es que los homeópatas utilizan el agua para preparar remedios. Bueno, me refiero a que venden remedios compuestos únicamente de agua. Vaya, no me explico bien: quería decir que también emplean el agua como "tintura madre", para luego diluirla (sí, en agua), potenciarla y todo eso. Y un buen ejemplo es nada menos que esto: Aguas dinamizadas de Mares, Océanos y Ríos.

 

 

A primera vista esto puede parecer una simple parodia, y además bastante burda. Pero no, la cosa va en serio. Como dice la propia web

La dinamización de aguas naturales produce esencias de alto potencial energético. El Dr. Rossomando ha seleccionado aquellos mares, océanos y ríos que por su signatura representan los chakras de la tierra.

¿Ven? Habla de los chakras, así que es algo muy científico. De hecho, la web sigue diciendo que

Debido a sus componentes biosalinos y a su semejanza con el plasma sanguíneo, esta agua poseen no sólo un efecto armonizador sobre estados emocionales y mentales negativos, sino también efectos beneficiosos sobre las células y tejidos.

A nivel celular, ayudan en la eliminación de toxinas del organismo y aportan nutrientes esenciales en microdosis.
Al ser preparadas en dosis homeopáticas, su acción es profunda y estable sobre todos los estratos biopsicoenergéticos.

 Así, con un par.

 Pero, por usar un símil muy oceánico, esto no es más que la punta del iceberg. La web nos recomienda también que nos dirijamos a una antología del disparate, digo, a una completa página de bibliografía sobre "terapias naturales" y descarguemos un fichero pdf titulado AMOR. Que no es una declaración de que nos quieren mucho (a juzgar por el contenido, yo diría que nos quieren más bien poco), sino el feliz acrónimo compuesto por las siglas de Aguas de Mares, Océanos y Ríos. 

 

Pero un momento, un momento. No pinchen el enlace todavía. Antes de hacerlo tengan a mano algún remedio homeopático a base de Natrum Muriaticum, que pueden obtener a través de su homeópata de guardia, porque por lo visto es mano de santo contra la risa espasmódica y otros síntomas que pueden derivarse de la lectura del archivo.

 

Y es que, más que AMOR, parece que estemos ante una obra maestra del humor. El documento empieza explicando que 

La línea de investigación que culmina con la creación del sistema de Esencias A.M.O.R. (aguas de mares, océanos y ríos) sigue la vía de utilización terapéutica del agua a partir de sus propiedades vibracionales (por ej.: Rock Water en las Flores de Bach o Aqua calcarea y Aqua clorata en homeopatía).
Esta idea se sustenta en el hecho de que el agua es el mejor vehículo que almacena, memoriza y dinamiza de un modo estable y duradero las vibraciones que recibe del medio en el cual se encuentra.
Teniendo en cuenta que las Esencias A.M.O.R. están preparadas con aguas de fuentes naturales, se ha tenido especial atención a los ámbitos geológicos de los que forman parte como ecosistemas.

¿Y cómo han prestado atención a esos ámbitos geológicos? Pues a lo homeopático, claro. Por ejemplo, el documento nos explica que las aguas del Océano Ártico están especialmente indicadas 

Para aquellas personas que se encuentran en una etapa desértica de su vida. Sensación de vacío existencial, con pérdida del sentido de la vida. Las raíces se encuentran en falta de afecto y de calor, en la infancia, con sensación de abandono.

 Claro, en el Ártico hace un frío de narices. Pero, ¿qué pasa con el Antártico? Pues que también hace frío: 

Permite romper con los patrones congelados de las constelaciones familiares. Temperamentos fríos. Dificultad de expresión. Tempestuosidad. Terrores nocturnos. Epocas de desierto.

Vale, no es exactamente lo mismo, pero es que el Ártico y el Antártico son dos océanos muy diferentes. De hecho el Antártico es nada menos que

el Chakra Raíz de la Tierra.

Lo cual, signifique lo que signifique, suena la mar de imponente ("la mar..." ¿lo pillan?).

 

A decir verdad, lo de que el agua del Océano Índico sirva para

Falta de metas. Apatía. Falta de seguridad. Depresiones. Personalidades bipolares.

Me suena un pelín racista, aunque al menos lo del

Carácter volcánico

tiene un cierto sentido. Es lo mismo que lo del Océano Pacífico; a primera vista puede resultar desconcertante que sea 

Util (sic) en dificultades de las relaciones familiares, relaciones de pareja, dificultades de adaptación en general.

 Pero claro, uno piensa en lo grande que es ese mar y le encuentra explicación. Como también le podemos encontrar explicación a eso de que sirva para

Síndromes de pánico, stress, situaciones de llanto y desconsuelo. También alteración de los ritmos vitales (...) Cierra heridas profundas del pasado.

Al fin y al cabo es "pacífico" (¿y este, lo pillan, lo pillan?).

 

Si han llegado hasta aquí a lo mejor piensan que les recomendaba yo lo del remedio contra la risa histérica por los ejemplos que les he puesto hasta ahora. Pues se equivocan: se lo decía por los que vienen a continuación. 

 

Como lo del Océano Atlántico. Según el impagable documento, 

La enorme dorsal Atlántica, que lo recorre desde Islandia hasta cerca de la Antártida, semeja una “S” estilizada, como si fuera una columna VERTEBRAL. Esta signatura influye en su capacidad para mejorar la circulación energética de la columna [Las mayúsculas, como el resto del disparate, están en el original].

Claro, después de leer semejante cosa es posible que se nos escape la sutileza de otras indicaciones, como esa que dice que sirve para

sentimientos exagerados de poder

Que supongo será una manera velada de aludir a la OTAN. No, no se rían, a mí no me parece tan disparatado. Bueno, sí, me parece muy disparatado, pero no mucho más que el resto de las indicaciones del documento. Por ejemplo, todos sabemos que el Mediterráneo ha sido cuna de muchas civilizaciones, ruta comercial desde tiempos inmemoriales, e inspiración para toda clase de artistas, ¿verdad? Pues los autores del documento también: 

Permite descubrir los contrastes saludables y enriquecedores que nos ofrece la vida, saliendo de la rutina y el aburrimiento. Recuperación del equilibrio psicofìsico luego de CAMBIOS Reparación del desgaste de los órganos motivado por stress. Abundancia y desarrollo del sentido económico. Capacidad de concentración y para el trabajo Ayuda a desarrollar aptitudes artìsticasy la creatividad, en personas muy racionales y calculadoras [La puntuación es del original].

Cosa que palidece al lado de lo del Mar Negro que, nos explican,  

Era un lago y fue invadido por las aguas del Mediterráneo; luego quedó nuevamente aislado. Pero esta vez con agua mezclada, mitad dulce y mitad salada. Su historia se encuentra íntimamente relacionada con el Diluvio Universal

De modo que sirve para... sí, lo adivinaron: 

Algunas características emocionales que cubre esta esencia son la sensación de que lo que antes ya no es ni será igual. También estados de búsqueda, desorientación, estados en los que se produce un avance desmesurado de las emociones, con sensación de sentirse ahogado y gran angustia. Es de ayuda en situaciones de catástrofe, situaciones límite, y depresiones postraumáticas. Para poder percibir los cambios antes de que nos sorprendan los hechos imprevistos. 

Listado de indicaciones que termina con esta, sencillamente sublime:

Cuando sentimos que “el agua nos llega al cuello”.

Vamos: es tan graciosa, tan graciosa... pues como la del Mar Rojo, sin ir más lejos:

Poder afrontar las dificultades y caminar a través de ellas. Desarrollo de la fe, perseverancia.

En fin, podríamos seguir. Por ejemplo, seguro que todos ustedes saben lo de la leyenda de las amazonas, que dio su nombre al río ¿verdad? Pues ellos también, porque sus aguas sirven para tratar  

Mujeres excesivamente masculinas, conflicto con la autoridad. Tendencia a reprimir a los hijos y “castrarlos” emocionalmente. Conflictos derivados de la homosexualidad.

Junto con otros tópicos no específicamente amazónicos, sino genéricamente machistas, como

Tendencia a competir por el poder, celos y rivalidad. Despotismo, crueldad y desprecio por los derechos de los demás. Locuacidad excesiva y pobre escucha. Obstinación y dificultad para comprender al otro, tendencia a herir, a mentir. 

Pero dejo el resto para ustedes, si tienen el estómago y, sobre todo, la vejiga lo suficientemente resistentes. Yo me rindo mucho antes de llegar a eso de que el agua 

En todos los casos fue traída especialmente el agua de origen, a la que se sometió a un proceso que incluye, además de la dinamización, la preparación en un momento especial del ciclo de la luna, en combinación con la aplicación de frecuencias sonoras armónicas, y en fuentes de cristal hexagonales.

Y es que, después de todo, puede que sea yo el que necesite el Natrum Muriaticum. Menos mal que para eso me puede servir casi cualquiera de esas Aguas Dinamizadas, o al menos las de los Mares y Océanos: al fin y al cabo, todas tienen Natrum Muriaticum (no vayamos a echar a perder el efecto de las palabras rimbombantes) en abundancia...

Publicado el 01/03/2010 a las 02:30:22. 3 comentarios.

Aqua pura

Es habitual que los escépticos señalemos que los remedios homeopáticos contienen solo agua. Lo cual es inexacto, desde luego: cuando los venden en gránulos o pastillas, ni siquiera contienen agua. Pero, en fin, ya saben por donde voy...

 

Lo que yo no podía ni imaginar cuando comencé a escribir esta pequeña (o no) serie de entradas dedicadas a el remedio homeopático de la semana es que esta afirmación pudiera ser tan, tan literalmente cierta como para que nos vendan esto Aqua pura:

 

 

¿Qué, sorprendidos? Pues no sé por qué. Si lo pensamos, tiene toda la lógica del mundo; al fin y al cabo, si en la preparación de los remedios homeopáticos el grado de dilución asegura que solo quede agua, y teniendo en cuenta que lo de la "memoria" y todo eso es una bobada sin fundamento, la única conclusión posible es que lo que realmente cura -si es que la homeopatía cura- es el agua. El agua, por tanto, debe ser el remedio más importante de todos, la auténtica panacea, el ungüento no verde, sino incoloro, inodoro e insípido y todo eso.

 

Así que nada más lógico que potenciar esas infinitas propiedades terapéuticas mediante la oportuna dinaminación homeopática, ¿no?

 

O no. La verdad, confieso que esto me parece ya demasiado disparatado incluso para la homeopatía, y aunque he leído por ahí alguna (lacónica) indicación para el remedio, no termino de verlo claro y sospecho que quizá se trate simplemente de excipiente para preparación de remedios. Al fin y al cabo, "aqua pura" es solo eso, agua pura. Si al menos fuese como esta otra...

 

 

En fin, que ya ven cómo está el patio. Para que luego el bueno de Luis Ruiz Noguez pretenda sorprendernos con cosas como esta...

Publicado el 01/03/2010 a las 00:51:28. 4 comentarios.

El Oscillococcinum (Anas Barbarie)

Cuando hace unos días varios miembros de Círculo Escéptico cometimos un infructuoso placebocidio homeopático, un de los remedios empleados fue el Osicllococcinum 200K, así que lo lógico es dedicar esta segunda entrega del "remedio homeopático de la semana" a semejante potingue. Entrega que, por cierto, tenía prevista para hace un par de días y que se ha retrasado a causa de la homeopatía, pero no precisamente de los efectos de la sobredosis (que siguen siendo exactamente los mismos). Luego se lo explico.

 

 

El Oscillococcinum es algo así como el no va más de los productos homeopáticos. Como ya saben, para crear un remedio homeopático hay que diluir una sustancia hasta el extremo de que muchas veces los remedios no contienen absolutamente nada de principio activo (y si no me creen, lean cómo lo dice nada menos que el Consejo de Homeópatas de Nueva Zelanda). En el caso del Oscillococcinum este objetivo está plenamente logrado, ya que una dilución a 200K es... es... bueno, es algo prácticamente inimaginable. A 13K (que equivalen prácticamente a 13 diluciones centesimales; la diferencia de denominación se debe solo al método empleado, el korsakoviano, más ojimétrico que el de Hahnemann pero más rápido) ya ha desaparecido cualquier molécula del compuesto original. A 30K queda algo así como una molécula por cada 7.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de píldoras. A 200K... bueno, para encontrar una sola molécula de la tintura madre original en una dilución a 200K tendríamos que transformar toda la materia del Universo en agua dinamizada y bebérnosla. Y luego, encontrar otros muchos trillones y trillones de Universos iguales y bebérnoslos también.

 

Y luego van, echan ese agua en unas bolitas de lactosa, dejan que se evapore, y dicen que es un remedio potentísimo. En fin...

 

Pero decíamos que el Oscillococcinum riza el rizo de la dilución porque no solo es que el proceso de dilución se encargue eficazmente de hacer desaparecer el ingrediente original, no. Es que, encima, el ingrediente original no existe. El remedio se basa en el oscilococo, un supuesto microbio descubierto, no menos supuestamente, por un tal Joseph Roy, pero que nadie ha vuelto a observar jamás de los jamases. De hecho, el tema del oscilococo causa aún cierto estupor entre los homeópatas, a pesar de lo cual no parecen tener muchos reparos en emplearlo, como muestra una simple búsqueda googlera.

 

El caso es que Joseph Roy dijo haber visto el dichoso oscilococo en la sangre de los enfermos de la gripe de 1917, en tumores cancerosos, en los esputos de los tuberculosos y en una larga serie de tejidos, secreciones y excrementos humanos, hasta el punto de que lo identificó como la causa de casi cualquier enfermedad, real o ficticia, que puedan imaginar.

 

De modo que, en uno de esos saltos mentales que solo podemos ver en la homeopatía, el buen hombre tuvo la ocurrencia de preparar un remedio homeopático a base de Anas Barbarie, Hepatis et Cordis Extractum, es decir, extracto de hígado y corazón de pato de barbaria. Sigue siendo una incógnita por qué escogió el hígado y el corazón, por qué los de un pato (si, según él, el oscilococo estaba por todas partes) y por qué dijo (y se sigue diciendo) que es el pato de barbaria cuando lo que se usa es un pobre e inocentísimo pato almizclado.

 

Hasta aquí, digamos, la parte técnica. Pero decía yo al principio que esta entrada se me ha retrasado un par de días, y eso se debe a que también debería haber una parte jurídica. Los lectores de El fondo del asunto recordarán que los remedios homeopáticos gozan de un trato de favor tanto en la legislación española como en la europea, que establecen un régimen especial de autorización para determinados remedios homeopáticos que permite comercializarlos como medicamentos sin necesidad de acreditar que sirvan realmente para algo. Dicen que se trata de una concesión a las presiones de los países con importantes industrias de fabricación de remedios homeopáticos; no lo sé. Pero no me consta tampoco que los fabricantes hayan protestado por esta excepción sobre la norma que se aplica a cualquier otro producto que aspire a la condición legal de medicamento.

 

Recordemos que la excepción no se aplica a todos los productos homeopáticos, sino solo a los que carezcan de indicación terapéutica aprobada; los restantes deben someterse al mismo régimen que cualquier medicamento de los de verdad (incluyendo, por tanto, la acreditación de su eficacia terapéutica; otra cosa es que el sistema no sea todo lo efectivo que quisiéramos). Pero lo cierto es que hasta la fecha no parece que se haya aprobado ningún medicamento homeopático con indicación terapéutica, por lo que yo, infeliz de mí, supuse que el Oscillococcinum se comercializaría como "medicamento homeopático sin indicación terapéutica aprobada".

 

Bueno, pues tampoco. Como dice la propia multinacional fabricante

 

 

Es decir, este producto, que se vende en farmacias y en cuya etiqueta se lee bien clarito "MEDICAMENTO HOMEOPÁTICO", aún no ha sido autorizado como tal por las autoridades sanitarias.

 

Como no quiero usar la palabra "clandestino", que está muy fea, me abstendré de hacer más comentarios. Aunque me encantaría ver los gritos de los que claman contra la "medicina alopática" si a alguna otra multinacional farmacéutica se le ocurriera comercializar sus fármacos sin la correspondiente autorización.

 

De cualquier modo, la página web deja bien clarito que Boiron presentó sus productos (incluyendo el Oscillococcinum) con arreglo al ya derogado Real Decreto 2208/1994, así que, bueno, uno podría pensar que al menos los comercializará cumpliendo con la normativa entonces vigente, ¿no?

 

Pues tampoco. Como decía, al no estar aún debidamente autorizado, no es fácil saber si el Oscillococcinum sería un producto con o sin indicación terapéutica. Pero la propia Boiron nos vuelve a dar una pista en su web:

 

 

Teniendo en cuenta que el Oscillococcinum se fabrica con una sola cepa (el pobre patito), habrá que suponer que el probo y honrado fabricante, con plena voluntad de cumplir la ley, lo ha etiquetado conforme a lo que establecía el citado Real Decreto de 1994 para los productos homeopáticos sin indicación terapéutica aprobada, ¿no?

 

Acertaron: tampoco.

 

Decía el artículo 5 del viejo Decreto (y sigue diciendo, casi al pie de la letra, el actualmente vigente) que

 

4. El etiquetado y, en su caso, el prospecto debe incluir, única y obligatoriamente, además de la indicación «Medicamento homeopático» bien visible, los datos siguientes:

 

a) Denominación científica de la cepa o cepas, seguida del grado de dilución, empleando los símbolos de la farmacopea utilizada.

 

b) Nombre y dirección del titular de la autorización sanitaria y, en su caso, del fabricante.

 

c) Forma y vía de administración.

 

d) Fecha de caducidad en forma clara (mes y año).

 

e) Forma galénica.

 

f) Contenido del envase de venta.

 

g) Condiciones de almacenamiento, si procede.

 

h) Advertencias especiales si el medicamento así lo exige.

 

i) Número del lote de fabricación.

 

j) Número de registro sanitario.

 

k) Precio.

 

l) Medicamento homeopático «sin indicaciones terapéuticas aprobadas».

 

m) Una advertencia que aconseje al usuario que consulte a un médico si los síntomas persisten durante la utilización del medicamento.

 

 

Requisitos a los que hay que añadir, como dice el apartado b) del primer inciso del mismo artículo, la

 

Ausencia de indicación terapéutica particular en la etiqueta o en cualquier información relativa al medicamento.

 

 

¿Lo cumple el producto? Pues más bien no. Empecemos por el principio, o sea, la caja. Dándole la vuelta vemos lo siguiente:

 

 

¿Lo notan? El apartado de "Forma y vía de administración" ha sido astutamente cambiado por unas "Posología y modo de empleo" en las cuales se explica que el potingue debe tomarse

 

- Como preventivo... a lo largo del período de exposición gripal.

 

- Al inicio del estado gripal...

 

- En un estado gripal declarado...

 

 

Si esto no es una indicación, que venga Hahnemann y lo vea.

 

Por cierto, de las citas de arriba he suprimido la posología porque, como ya saben, por lo visto no tiene ninguna importancia.

 

Pero eso es solo la caja, es decir, lo que el Decreto llama "el etiquetado". Porque dentro, además de seis bonitos tubitos rellenos de lactosa, la caja contiene este prospecto

 

 

 

Que nos dice entre otras cosas:

 

1. ¿QUÉ ES OSCILLOCOCCINUM Y PARA QUÉ SE UTILIZA?

OSCILLOCOCCINUM es un medicamento homeopático utilizado tradicionalmente en el tratamiento preventivo y sintomático de los estados gripales.

 

Para luego repetir las indicaciones de la etiqueta sobre cómo tomarlo (y claro, ya de paso, para qué tomarlo).

 

Por cierto, me ha hecho bastante gracia esta advertencia:

 

Si estima que la acción de OSCILLOCOCCINUM es demasiado fuerte o débil, comuníqueselo a su médico o farmacéutico.

 

Tributo a la ingenuidad que solo se ve superado por esta otra:

 

Si ha utilizado OSCILLOCOCCINUM más de lo que debe, consulte inmediatamente a su médico o farmacéutico.

 

Una advertencia que sería totalmente innecesaria si, como nos dicen habitualmente, los remedios homeopáticos carecen de efectos adversos. ¿O no? Según el prospecto,

 

Como todos los medicamentos, OSCILLOCOCCINUM puede tener efectos adversos. Si se observa cualquier reacción no descrita en este rospecto, consulte con su médico o farmacéutico.

 

Me pregunto si se referirán también a la ausencia de reacción alguna. En fin...

 

Insisto en que todo esto vale para el caso de que Boiron realmente haya intentado registrar el Oscillococcinum como medicamento homeopático sin indicación terapéutica aprobada. Si formuló la solicitud para registrarlo como medicamento con indicación terapéutica la cosa cambiaría bastante, puesto que entre otras cosas tendría que haber aportado los estudios clínicos que avalasen su eficacia y someterse a la legislación general sobre medicamentos, que entre otras cosas exigía entonces (como ahora) que se indique en la etiqueta y en el prospecto la composición cualitativa y cuantitativa, cosa que quizá no quedaría muy bien, ¿verdad?

 

Y eso que habría una manera mucho más sencilla de solucionar todo este entuerto. La ha propuesto Andy LewisLe Canard Noir (sin relación con el pato de barbaria) en The Quackometer, uno de los blogs escépticos más interesantes de Gran Bretaña. Muy resumidamente, su idea consiste en incluir en la etiqueta una indicación tal que así:

 

 

El propio autor reconoce que la etiqueta no sería muy comercial, así que no es muy probable que su propuesta prospere. Pero es una lástima, porque sería mucho más honrada que lo que tenemos ahora, ¿verdad?

Publicado el 01/03/2010 a las 00:33:20. 7 comentarios.

Rayos X homeopáticos

Uno de los mitos más populares acerca de la homeopatía (por supuesto convenientemente explotado por los homeópatas) es que consiste en la administración de medicamentos elaborados a base de plantas y otras sustancias naturales. A veces incluso es cierto, aunque el propio proceso de elaboración de los "remedios" haga que de esas plantitas no quede ni el menor rastro. Lo cual, teniendo en cuenta que muchas veces se trata de sustancias altamente tóxicas, es una suerte.

Pero en otras ocasiones los homeópatas recurren a "materias primas" tan improbables, inverosímiles o etéreas que cuesta creer que estemos realmente ante un remedio que se receta, vende y consume de verdad, y no ante una no demasiado hábil puesta en práctica de la ley de Poe.

Y ese es el caso del que traemos hoy como ejemplo: nada más y nada menos (sobre todo, nada menos) que los Rayos X homeopáticos.

Con lo de homeopáticos no quiero decir que te hagan una radiografía emitiendo una radiación de la cual los rayos X hayan sido cuidadosa y sucusivamente eliminados, no. Me refiero a lo que esta página denomina (sin que me conste que estén de coña) "una maravillosa medicina homeopática". Y maravillosa debe ser, por lo visto, teniendo en cuenta que sirve para dolores de diverso tipo, náuseas, pérdida del deseo sexual, picores (femeninos y masculinos) y hasta pieles secas y quebradizas.

 

 

¡Ah!, y también, traduzco literalmente,

 

reestablece la gonorrea suprimida

 

 

Lo cual la verdad me suena bastante mal, pero supongo que en el feliz mundo de la homeopatía esto será una cosa buena y deseable.

 

Por otra parte, no crean que esto es una cosa marginal, ni mucho menos. Como pueden comprobar con una simple búsqueda googlera, lo venden incluso los más, ejem, prestigiosos laboratorios homeopáticos.

 

 

Reconozco que no sé a ciencia cierta cómo se prepara el mejunje, aunque teniendo en cuenta el "modus operandi" de otros casos parecidos, supongo que será más o menos así: se irradia con rayos x una pequeña cantidad de lactosa y a continuación se diluye y empieza el consabido proceso de dilución, dinamización, dilución, dinaminación, etc, asegurando de la manera más eficaz posible que de la lactosa original no quede ni el menor rastro (y no les digo ya nada de los rayos X, claro). De todos modos eso no es problema: ya sabemos que el agua tiene memoria (y si no lo creen echen un vistazo a este artículo, que es probablemente el intento más serio y riguroso de explicar las propiedades cuánticas del agua dinamizada), así que seguro que se acuerda de todo perfectísimamente.

 

De modo que se echa el agua en unas pildoritas o gránulos y se dejan secar. Con lo cual, en resumidas cuentas, ni queda rastro de los rayos X, ni de la lactosa que los recibió, ni del agua en que fue disuelta. Lo único que queda es, según los homeópatas, "memoria", y según cualquiera que analice el proceso con un poquito de sentido común, pura y simple fe.

 

Fe que incluso ha dado lugar a que aparezcan aspectos colaterales del negocio. Por ejemplo, el hecho de que los rayos X sirvan para preparar potingues homeopáticos implica que también pueden afectar, de la misma forma mística, a los remedios ya preparados. Afortunadamente, como ya sabemos, en el mundillo de las creencias paranormales, cuando surge un problema imaginario siempre aparece una solución imaginativa. Y lucrativa, claro. Tal como ésta:

 

 

En fin, si este remedio les ha parecido estrafalario, esperen a ver el de la semana que viene (que da hasta miedo). Y recuerden, si a pesar de todo deciden comprar productos homeopáticos, háganlo en tiendas de toda confianza. Les recomiendo encarecidamente ésta:

 

 

Y no, no me llevo comisión, pero visítenla y comprenderán por qué la recomiendo. De nada.

Publicado el 01/03/2010 a las 00:21:27. 4 comentarios.

Empezando: ¿Qué es la homeopatía?

 Si hacemos caso de la propaganda que hacen sus creyentes y, sobre todo, sus practicantes, la homeopatía es algo así como el Bálsamo de Fierabrás, un remedio mágico que lo cura todo, sin efectos secundarios y de forma totalmente "natural". Y esa es también la percepción que suele tenerse popularmente de la homeopatía: algo "natural" y a base de plantas, mucho más sano y menos agresivo que la medicina "química".

 

Pero la realidad, como suele ocurrir, es menos bonita que los cuentos.

 

La homeopatía fue inventada por Samuel Hahnemann a principios del Siglo XIX, partiendo de tres principios fundamentales. El primero de ellos es la creencia de que la enfermedad no tiene una causa biológica, sino metafísica: el desequilibrio o perturbación de una hipotética "fuerza vital". Este desequilibrio podía deberse a causas internas, como el estado de ánimo de la persona, pero también a causas externas, los llamados "miasmas", unas entidades que ni él mismo supo definir con precisión pero a las que acabó atribuyendo la mayor parte de las enfermedades, si no todas.

 

El vitalismo o incluso la creencia en las "miasmas" no eran ideas originales de Hahnemann, ni mucho menos, y de hecho en su época ya iban siendo abandonadas, conforme la medicina avanzaba hacia una correcta comprensión de las enfermedades y sus causas. Su aportación original, en realidad, está en los otros dos principios básicos de la homeopatía, la "curación por los similares" y la "dilución y potenciación".

 

La curación por los similares o "similia similubus curantur", consiste en la creencia de que una enfermedad puede ser curada por la administración de una sustancia que cause los mismos síntomas. Parece ser que la cosa se le ocurrió a Hahnemann tras ingerir corteza de cinchona y experimentar una serie de síntomas similares a los de la malaria. Dado que la corteza de cinchona (y más concretamente, la quinina contenida en ella) se empleaba como cura para esta enfermedad, Hahnemann dedujo que lo que realmente hace que una sustancia cure una enfermedad era era precisamente eso, la inducción de síntomas similares a los de esa enfermedad en una persona sana.

 

Evidentemente, no hay ninguna razón por la que se pueda suponer que esto sea una norma general, pero es que ni siquiera es cierto para el caso de la cinchona y la malaria: los síntomas que experimentó Hahnemann probablemente se debieron a que era alérgico a la quinina. Por otra parte, si lo pensamos un poco lo que hizo Hahnemann (y siguen haciendo los homeópatas) es centrarse exclusivamente en los síntomas de la enfermedad, pero no en sus causas reales. En caso de que la "ley de los similares" fuese cierta solo serviría para aliviar los síntomas, pero nunca para curar realmente nada.

 

En tercer lugar tenemos, por último, la ley de las diluciones, una idea aún más extraña que las anteriores. En sus primeros experimentos, Hahnemann comprobó que al administrar a un enfermo una sustancia que le provocase síntomas similares lo único que hacía era empeorarlos, como por otra parte era de esperar. Pero en lugar de replantearse sus ideas, lo que hizo fue ir probando con dosis cada vez más reducidas hasta que dejaba de producirse este agravamiento. Evidentemente, esto se debía sencillamente a que los pacientes recibían cantidades reducidísimas (o incluso nada en absoluto) de la sustancia activa, pero Hahnemann, de nuevo, interpretó los datos a su manera y llegó a la sorprendente conclusión de que el proceso de dilución lo que hacía era "potenciar" las virtudes terapéuticas de las sustancias, al mismo tiempo que eliminaba sus efectos adversos. La dilución, eso sí, debía hacerse siguiendo un determinado ritual, golpeando varias veces el frasco contra una superficie dura recubierta de cuero (Hahnemann recomendaba el dorso de una Biblia).

 

Todo esto ocurría, recordemos, a principios del Siglo XIX. Desde entonces, la medicina ha evolucionado hasta convertirse en una de las grandes responsables del incremento en la expectativa y calidad de vida que hemos experimentado en las últimas décadas. Descubrimientos como la teoría de los gérmenes, la vacunación o la farmacología científica, junto con la adopción de herramientas tan importantes como los modernos procedimientos de diagnóstico o los ensayos clínicos, han permitido que muchas enfermedades que eran mortales para nuestros abuelos hoy resulten perfectamente tratables, benignas o incluso en algunos casos hayan sido erradicadas. La medicina de nuestros días apenas se parece a la de hace un siglo, y mucho menos a la de hace dos.

 

Y, sin embargo, la homeopatía sigue anclada en las mismas ideas de Hahnemann, a pesar de que todas y cada una de ellas han sido desmentidas por los avances científicos. Hoy en día se sabe que no existen ni la "fuerza vital" ni los "miasmas". El tratamiento de las enfermedades no se centra en los síntomas, sino en sus causas, y desde luego no se basa en concepciones como la de los "similares" o los "contrarios", propias de la magia simpática, sino al estudio científico de los procesos biológicos.

 

Peor aún: ya en tiempos de Hahnemann empezaba a imponerse la teoría atómica, es decir, la concepción de que la materia no puede dividirse indefinidamente, sino que está formada de pequeñas partículas -los átomos- que a su vez se agrupan en moléculas características de cada una de ellas. De hecho puede incluso determinarse el número de átomos o moléculas presentes en una determinada cantidad de sustancia, aplicando el llamado número de Avogadro, cuyo valor es de aproximadamente 6,022x1023.

 

La implicación de estos descubrimientos es que en las diluciones por encima de esa cifra ya no queda ni una sola molécula de la sustancia original. Sin embargo, la homeopatía utiliza grados de dilución mucho mayores; una de las más utilizadas es la 30C, elaborada diluyendo una parte de tintura original en noventa y nueve partes de agua, extrayendo de la mezcla así obtenida una centésima parte, volviéndola a diluir en otras noventa y nueve partes de agua, y así sucesivamente hasta treinta veces. Sin embargo, por muy perfecta que sea la dilución la tintura madre original habrá desaparecido por completo en la decimotercera dilución; a partir de ahí lo único que se hace es disolver agua en más agua. Sin embargo, los homeópatas no solo insisten en que el remedio así obtenido sigue teniendo propiedades terapéuticas, sino que afirman que es más potente cuanto mayor sea el grado de dilución.

 

Para justificar esta creencia los homeópatas suelen aludir a supuestas propiedades casi mágicas del agua, que según ellos de algún modo "recordaría" haber tenido disuelta la sustancia original. Una idea que no solo no ha sido demostrada, sino que resulta bastante difícil de sostener sin que surjan nuevos interrogantes. Por ejemplo, el ciclo natural del agua implica que la utilizada en la preparación de los remedios homeopáticos tuvo que estar en contacto en algún momento con toda clase de sustancias; ¿por qué no las "recuerda" también? ¿Y por qué no "recuerda" las impurezas presentes incluso en las aguas más purificadas, que lógicamente también se verían "potenciadas" por el proceso de dilución?

 

Por otra parte, para que las premisas de la homeopatía fuesen ciertas el agua no solo tendría que tener memoria, sino también buena voluntad: ¿cómo explicar, si no, que el proceso de dilución conserve y potencie las propiedades terapéuticas de las sustancias originales (es decir, las buenas), pero no sus efectos nocivos (es decir, los malos)? ¿De qué modo aprende el agua lo que es bueno o no para nuestra salud?

 

A pesar de que los homeópatas, como iremos viendo en este blog, suelen tener mucha imaginación, normalmente no tienen respuestas fáciles para estos interrogantes, por lo que se escudan en un último bastión de defensa: según ellos, a pesar de todos estos inconvenientes teóricos, en la práctica la homeopatía funciona. Sin embargo, resulta que tampoco es así; los estudios clínicos más rigurosos demuestran que en realidad la homeopatía produce los mismos efectos que cualquier otro placebo, y por lo tanto su efectividad terapéutica real es sencillamente nula. Y aunque abundan los testimonios de personas que aseguran que les ha funcionado, en realidad se deben a causas tan sencillas como la autosugestión, la evolución natural de las enfermedades, nuestra capacidad para llegar a conclusiones erróneas o incluso algo tan simple como que los únicos testimonios que solemos oír son los positivos, pero no los negativos.

 

El propósito de este blog es aportar información, lo más rigurosa y documentada posible, sobre lo que realmente se esconde tras la homeopatía y otras terapias pseudocientíficas. Y aunque H.L. Menken dijo en su día que "una carcajada vale por diez mil silogismos", no lo haremos ridiculizando a la homeopatía: como veremos, sus postulados son tan absurdos que se las arregla para ponerse en ridículo ella solita...

 

Publicado el 01/03/2010 a las 00:10:51. 4 comentarios.

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